LA 5ª COPA AMISTAD SE QUEDÓ EN CASA

Compartimos la nota publicada por Campo de Juego en su portal www.campodejuegoexa.com.ar sobre el encuentro deportivo vivido el domingo pasado entre los ex alumnos de la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini y los de nuestro Colegio, redactada por nuestro vocal y ex vice presidente, Leonardo Frascara.

Seis veces hubo que programar la fecha para que se pudiera jugar lo que debía jugarse en diciembre de 2017. La quinta edición de la Copa Amistad tuvo, como siempre, de todo: fútbol, emoción, incertidumbre, pasión, camaradería y choripanes.

Este año se jugó, por primera vez, en medio de los partidos del torneo y me tocó, imprevistamente y por primera vez, ponerme la camiseta para defender los colores de los ex alumnos. Así que sepan disculpar que esta sea una nota en primera persona.

Desde el lugar del organizador es una duda: sin contar las suspensiones (lunes y martes pasados cortábamos clavos por la lluvia que no cedía) hay que asegurar que se respeten los horarios de los cinco partidos (fútbol 9 Mayores y Menores, Fútbol 5 Mayores y Menores -el torneo del Pelle se juega en esta modalidad- y el Femenino), confirmar con Germán Díaz Hermelo (subdirector del Dto. De Graduados del Pellegrini) lo que ya es costumbre (ellos ponen las medallas y nosotros el morfi) y con Marcos que nuestros equipos no fallen. Si pasa algo es un desastre, no hay excusas. Por eso cuando Petrolero confirmó que no podía jugar el partido de fútbol 5 de Mayores empezamos el operativo para armar un combinado. Finalmente algunos de Bidonde y de Via 3 íbamos a ser de la partida.

El domingo uno se levanta temprano. Hay que comprar el pan para los choris (tiene que ser del día), asegurar al parrillero y ver que nada falte (siempre falta algo). Después ir al campo (tratando de llegar temprano) y organizar el lugar. Cuando es una fecha especial no tiene mucha ciencia. Cuando estás corriendo por los horarios y encima tenés que jugar la cosa es distinta. Para colmo nos enteramos el día anterior que íbamos a ser sólo cinco (a los 38/40 los cambios son importantes) pero por suerte los muchachos de Viven aportaron una pieza fundamental (reclutado por los profes de la organización del torneo mientras jugaba su partido a las 8 de la mañana).

A las diez de la mañana con todo en marcha me puse los cortos. Como no había podido ni trotar un poquito decido arrancar afuera. Un ojo en el cemento y un ojo en el césped viendo a Chango. Entretanto Germán iba y venía conteniendo a sus muchachos y tratando de ponerme nervioso.

Cada partido merecería su crónica (reclamos a los responsables de la página). Alcanza decir que el rival era más joven y tenía un suplente más, que terminamos con la lengua afuera y que llegan los penales en nuestro partido hay conformidad (varios me exigen explicaciones sobre cómo un partido de fútbol 5 puede terminar 0-0) y mucha fe. Los ganamos. Averiguo sobre el resultado de Chango y me llega el alegrón (dado que me dijeron que lo estaban peloteando) de su victoria 1-0. Germán me habla de la suerte pero cierra con un contundente y universal… “El fútbol es así”.

El inicio del segundo turno me agarra entre la ducha (agradecimiento a José y a Lucas que me prestaron la toalla que me olvidé pero que además nos dieron una mano inmensa ayudando a que instalemos todo) y compras de último momento en el súper de la vuelta (como dije siempre falta algo). Cuando vuelvo vamos perdiendo los dos masculinos y las chicas empatan. Germán sonríe desde lejos. Paciente, sabe que tiene una chance. Como en tres de las cuatro anteriores ediciones que se definieron por la mínima. Corto clavos, sufro, ya había pensado el #LaCopaSeQuedaEnCasa pero me lo guardo. Enseguida viene el cuarto gol del Pelle contra Aztecas, 2-1. Si los pibes no ayudan, si las pibas no nos vuelven a salvar se va a hablar de Maracanazo. Pero las pibas de Fitz no defraudan y meten un golazo. Los pibes de Deportivo Göethe se contagian y empatan un partido que perdían 0-2. No relajo, pero respiro. Y las chicas, en jugada preparada, meten el segundo. Pido la hora mientras me acerco a Germán que me mira con cara de “otra vez” (esta Copa la arrancamos 2-0 abajo y recuperamos en 2015 y 2016). Termina el partido de 9 de Mayores y el de 5 de Menores. Penales y a sufrir. Erramos uno. El Pelle descuenta en el femenino. Miro a Germán que lo grita con alma y vida. Me mira y sabe que estoy sufriendo. Él ya no, estaba acabado y los suyos le dan esperanzas. Pero el árbitro pita en el femenino mientras mete el Pelle el tercer penal y gana el de Menores 5. El alma me vuelve al cuerpo mientras pienso, en mi otro rol, a quien le voy a dar la Copa. El Feminismo está en boca de todos, otra vez las chicas nos salvan, la hazaña de los viejitos más temprano está diluida porque las familias tiran y no se pudieron quedar. No hay dudas: las chicas merecen salir en la foto alzando la Copa, la quinta, la que pone la serie, finalmente, 3-2. Es la primera vez que el historial está a favor del Nacional.

Para cuando llegó al sector de premios (y parrilla) la mitad de los 200 choripanes fueron engullidos. Hacer una entrega ordenada de medallas y copas es una misión ordenada contra los estómagos hambrientos. Logramos decir unas palabras. Germán, generoso, agradece la hospitabilidad y evita mencionar su esfuerzo para que todo salga bien. Por mi parte pocas palabras y algo de sorna al rival. La copa a las chicas (queda en custodia hasta la nueva disputa en la Asociación de Ex Alumnxs), medallas a los que faltan recibirlas y batallar por un chori. Charla con los chicos de CDJ. Ideas que surgen. Al final me queda la alegría del evento que salió bien, el agradecimiento al Pelle por la buena onda y la deportividad demostrada y el alivio porque #LaCopaSeQuedaEnCasa. Antes de que termine el día Germán me pide ponerle fecha a la Copa 2018. Y volvemos a empezar.

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