“La familia ha desertado de la formación” Nota a H. Sanguinetti

El exrector del Colegio Nacional de Buenos Aires Horacio Sanguinetti habló con La Prensa sobre los problemas que presenta la enseñanza. El especialista habla de la Reforma Universitaria de la que se cumplen 100 años y señala que muchos chicos llegan a la facultad con poca preparación. Dice que en cada gran ciudad debe haber un colegio de excelencia dependiente del Ministerio de Educación que sirva de modelo para los demás. (link audiovisual: https://www.youtube.com/watch?time_continue=3&v=gW2UsjpXeKM )

Horacio Sanguinetti no deja de sentir orgullo y se emociona cada vez que nombra al Colegio Nacional de Buenos Aires del que fue rector durante 24 años, algo único en la institución dependiente de la UBA. Alejado ya hace un tiempo del cargo, el destacado docente aún sigue dando clases en la Facultad de Derecho y acaba de publicar el libro “Los reformistas porteños”(Eudeba) al cumplirse cien años de La Reforma Universitaria. En la charla que mantiene con La Prensa habla de los alcances de esta gesta, y también se mete con los problemas de la educación actual, como la poca preparación con la que muchos chicos llegan a los estudios superiores. Habla de la importancia de dar clases creativas.

– ¿Que me puede decir de estos 100 años que se cumplen de la Reforma Universitaria? ¿Cuál es el alcance, la importancia que tiene para la educación en general de la Argentina, y que ocurrió aquí en Buenos Aires?

– La reforma tuvo sus antecedentes aquí en Buenos Aires. En los años 1903 y 1905 hubo dos movimientos sobre todo en la Facultad de Derecho y Medicina que fueron anticipos muy claros de lo que fue la Reforma de Córdoba del 18. Luego el rector Uballes que era una gran figura en el año 19 comenzó a aplicar la Reforma antes de que los estudiantes armaran lío y la pidieran. De modo que más o menos acá se organizó la Reforma sin grandes batallas pero en Córdoba fue durísimo.

– ¿La ciudad de Buenos Aires entonces se adelanta a lo que luego pasa en Córdoba?

– Se adelantó y hubo como un consenso. El disenso grande vino en los años 20 entre los reformistas que eran muchos, pero con los políticos conservadores, que eran antireformistas. En Córdoba en cambio había una influencia muy poderosa de la iglesia preconciliar. Y esto era insoportable. Había tres universidades nacionales, Córdoba, La Plata y Buenos Aires. Las de La Plata y Buenos Aires eran más bien cientificistas pero la de Córdoba era realmente un terreno de los Jesuitas, intelectuales muy agudos y que manejaban esto con un criterio muy estrecho realmente. Los profesores se designaban sin concurso y la Universidad estaba dirigida ni siquiera por los profesores sino por una Academia que era gente extraña, que ni habían sido profesores ni tenían vinculación con ellos. Los estudiantes comenzaron a protestar imbuidos por las cosas que estaban sucediendo: estaba Yrigoyen en el poder, se da la Revolución de Octubre, la guerra que terminó y otra serie de elementos que tenemos en la memoria. Con eso ocurrió que Córdoba fue una explosión. Los sectores ultramontanos la combatieron, el arzobispo colocó a los rebeldes en el nivel de las tribus ranquelinas, y entonces hubo un enfrentamiento muy severo.

– ¿La Universidad de Buenos Aires en parte es lo que es gracias a esta reforma?

– Y sí porque la reforma pasó de Córdoba a todas las universidades argentinas primero, con discreción, en Buenos Aires y La Plata e inmediatamente se nacionalizaron las otras dos universidades que eran Cuyo y Tucumán. Hubo una explosión en toda Latinoamérica. Se ve que los problemas que existían en Córdoba se daban también en Uruguay, Chile, Perú, México y hasta algo se habló de esto en Alemania. La gran reforma francesa del 68 se estima que algo también recibió aunque ya muy lejos.

NUEVO GOBIERNO

– ¿Cuáles han sido los alcances más importantes de La Reforma?

– Los alcances más importantes fueron que dejó de estar gobernada por Academias, pasó a ser gobernada por los profesores y rápidamente también por los alumnos. Se habló de la tríada profesores, graduados y estudiantes. De los graduados se discutió más porque suelen estar alejados de la universidad, es difícil hacerlos votar. Pero estudiantes y profesores pasaron a gobernar la universidad. Téngase en cuenta que los representantes estudiantiles eran graduados, no eran alumnos. Era gente con una mentalidad más hecha académicamente, y eso acá tuvo una enorme importancia. La universidad se humanizó, dejó de ser una universidad alejada del pueblo que no tenía ni siquiera extensión universitaria. Es hoy todavía insuficiente, no es la universidad abierta al pueblo, pero la universidad tiene un principio de apertura a ciertos sectores populares que van ingresando lentamente. Me contó alguna vez el gran jurista Rafael Bielsa que la asistencia en la universidad en ese tiempo era obligatoria. Los jóvenes aristócratas entonces mandaban a sus choferes a dar el presente y se tenían que bancar la clase. A partir de los años 20 se da un gran progreso. Pero en el 30 viene el golpe militar. Uriburu en su discurso inicial habla de anarquía universitaria. Entonces echaron a todos quienes pensaran en contra. Hubo muertos inclusive y una guerra concreta durante los 30. Luego vino el peronismo que tampoco promovió una etapa muy feliz. Echó a reformistas y antirreformistas, había que ser peronista. Yo estudié en el Colegio Nacional y luego en la Facultad de Derecho dos años y en ese tiempo en general se convirtió en una universidad bastante mediocre. En el 55 cuando cae el peronismo creo que el gran acierto de la Revolución Libertadora, que tuvo tantos problemas, tantas cosas a discutir, debatir y rechazar fue la universidad. Le dio una gran autonomía. Así se logró la mejor universidad, no solo en Buenos Aires sino en todo el país.

– Fue la universidad luego de los grandes premios nóbel

– Claro, imagínese la universidad de Risieri Frondizi, José Luis Romero, Sadosky, grandes figuras del pensamiento intelectual que hicieron la Universidad, y esa universidad la viví, la gocé, fui consejero estudiantil en Derecho y eso para mi fue tanto o más importante que lo que estudiaba. De ahí salieron Natalio Botana, Pepe Nun, todos sacamos de la actividad política universitaria como del saber de los libros nuestra formación que ha sido excelente. Yo no se si actualmente damos la misma formación.

– Y hablando de formación ¿Cómo ve el tema de la educación hoy en Argentina? Todos los años hay problemas para comenzar, es como que se repiten los conflictos hace años

– Mi experiencia es limitada porque se limita al Colegio Nacional de Buenos Aires. El colegio sigue siendo una cosa extraordinaria, un orgullo. Yo fui ahí durante 24 años rector y tenía la impresión de que estábamos en un gran colegio universal. Pero se que no todos son iguales. He sido profesor antes en otras escuelas y creo que en esa materia se retrocedió bastante, quizás no tanto como se dice. La escuela primaria nuestra no es mala, en la secundaria ya hay más problemas. Yo recibo a muchos alumnos en la facultad de derecho y a veces me aterra. El otro día daba una clase a chicos del último año de derecho y digo “el talón de Aquiles”y cuando pregunto quien era Aquiles nadie lo sabía. Esto es culpa del secundario. No se puede pretender que la familia lo forme intelectualmente al chico en todo. Para eso está la escuela. Y de ese tipo de cosas me sucedieron varias parecidas. Algunos verbos esenciales los chicos no sabían que significaban. Eso me asusta un poco porque ya son casi abogados. De todas maneras ha mejorado un poco, se ha trabajado en estos últimos años en particular. La educación también en el interior es muy endeble

– Falta federalizar más los conocimientos

– Sí, y además darle mayor envergadura, nivel. El ministerio de educación no tiene un solo colegio que dirija. Debería tener en cada ciudad importante del país algún colegio que dependiera directamente del ministerio. Y eso sería un modelo para los demás.

CLASES CREATIVAS

– A partir de las pruebas internacionales se ha dicho algunos más otros menos que la calidad educativa ha bajado en general ¿Que hay que hacer para mejorar? ¿Volver a enseñar bien lo básico, lengua y matemáticas?

– Sobre todo en lengua. No puede ser que los chicos no lean. Yo a mis alumnos de derecho les hacía leer algunas cosas que no eran estrictamente jurídicas, como el Facundo. Es una formidable obra literaria. Por ejemplo en la Facultad de Derecho actuamos con los chicos el juicio de Porcia del Mercader de Venecia. Reparto los papeles a los alumnos, los estudian y los representan. Esto les queda para todo la vida. Conocen a Shakespeare y luego tal vez alguno sigue leyendo más de él. Es un escritor que deja en su obra una belleza increíble y un gran conocimiento del alma humana. No puede ser que se lo ignore. LLegan a la universidad y muchas veces no saben quien fue.

– Usted da un ejemplo de una clase donde se juega mucho con lo creativo ¿es importante la creatividad para enseñar?

– Claro, por ejemplo que los alumnos tengan que hacer un proyecto de un libro, de una obra de teatro, de alguna disposición científica o literaria, cultural. Algunos pueden a partir de esto lanzarse a estas carreras. Si nadie se lo plantea, exige o manifiesta seguramente por sí solos no van a llegar. Porque la familia ha desertado mucho de la formación intelectual. El padre y la madre trabajan, los chicos normalmente están solos en la casa, sometidos a la mucama que es la “caja boba”, la televisión. Vaya a saber entonces que eligen ver. Hay de todo en la televisión. Puede haber cosas estupendas pero un chico de esa edad no tiene un criterio muy grande de selección. Entonces puede tener un efecto contraproducente. Son cosas que hay que ir corrigiendo y que las autoridades deben corregir.

– ¿Desde su extensa experiencia en el Nacional Buenos Aires que es lo que pudo observar allí, cómo se pudo lograr a través de los años en ese colegio mantener un buen nivel que podría servir para aportar a otras instituciones?

– Yo creo que depende mucho del profesor. Hay que ocuparse de él, darles una formación al docente muy profunda, muy seria. Creo que en eso fracasamos. El Buenos Aires tiene en ese sentido una condición prioritaria que no es la del común. El profesor no puede estar corriendo de un colegio a otro, debe concentrarse. No sirve esto que le decíamos el “profesor taxi” que va de un lado a otro. Ahora ya no es ni taxi, es “profesor colectivo” porque no le alcanza para pagar el taxi. El docente tiene que ser de calidad. Hay muchos de calidad y otros que no lo son. Si bien no se ha hecho una estadística, creo que los más son lo que no tienen la calidad necesaria. Además ha crecido tanto la demanda que al final se nombra a cualquiera. Inclusive hay ciertas áreas donde se nombra a alumnos de los últimos años de los profesorados, que todavía no tienen el título de profesor.

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