Elogio de la docencia

Cómo mantener viva la llama

Este libro reivindica la docencia como tarea artesanal, en el extremo opuesto de los imperativos que emanan del mundo virtual, hoy ubicuo: el eterno presente y la posverdad. Se corre, así, de la profesionalización entendida como rutinización para repensar los lazos sociales, reforzarlos, proyectarlos hacia un futuro relacionado con un proyecto político emancipatorio.

Los y las docentes se desenvuelven en una realidad compleja. Una realidad para comprender y modificar, pero sobre todo, que permite imaginar otra, diferente y mejor. Como primer paso, necesitarán tener en cuenta que cualquier hacer insume tiempo. La docencia no escapa a esta regla. A partir del anacronismo que supone militar la intimidad, el encuentro verdadero, pasar del yo al nosotros, este libro propone recuperar la escucha y el diálogo en las escuelas, lugar por antonomasia de la transmisión de experiencias. ¿Para qué sirve una escuela secundaria, para qué sirve ser profesor? Estas son las preguntas disparadoras del viaje que Federico Lorenz nos propone en este libro, recordándonos a cada paso que sin empatía y sin épica no hay educación posible.

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