Una mirada sobre la disertación de Alejandro Katz

Como participante del encuentro de Alejandro Katz en el que se refirió a temas de su interés intelectual, comparto mi mirada (limitada y subjetiva) de sus reflexiones. Los errores que pueda haber deben serme atribuídos, sin imputárselos al disertante invitado, a quien pido disculpas por ellos.

Roberto J. Plaza               

Nuestro país ha prodigado imágenes idealizadas de pasados diversos. La Argentina agroexportadora de mediados del siglo XIX para algunos o la del primer peronismo para otros, la de los setenta o la primera década de este siglo, son visiones que cubren expectativas a las que unos u otros querrían regresar. Pero mientras la sociedad fue pronunciando la gramática del éxito, construyó el fracaso. La Argentina fue desarmando sistemáticamente el dispositivo con el que hubiera podido construir el futuro que cada uno imaginaba, para devolver un “patchwork” que, con pocas excepciones, resulta insatisfactorio para todos.

Ese destino satisfactorio se conjuga en un “proyecto de modernidad”, que se ha expresado, particularmente, en dos épocas, la del período que va desde 1880 hasta la crisis de los años ’30 y el fin de la Segunda Guerra Mundial, donde primó el modelo económico agroexportador, y luego, desde 1945 hasta fines de los ’80, en el que el modelo podía resumirse como el de la industrialización sustitutiva de importaciones.

Ambos constituyeron en su tiempo un ejemplo de “modernidad” eficiente para la época y deseable, con una adecuada proyección de los tres ejes significativos del “proyecto de modernidad”: El económico, el político y el social (no necesariamente en ese orden, pero sí funcionando armónicamente). Pero ambas se agotaron, por causas internas o externas, y no se prolongaron en el tiempo.

Sin embargo, esta visión idealizada enfrentó sucesivas crisis desde los ’60, (cuya enumeración sería larga de detallar), cada una de las cuales significó una degradación de alguno de los aspectos primordiales del modelo, que en los momentos de superación de la crisis no llegaban a recuperarse, hasta que una nueva ponía en cuestión a otra condición, en un continuo proceso de decadencia.

Este proceso de “desmodernización” deterioró esa sociedad igualitaria, transversal, alejada de estratificaciones jerárquicas cristalizadas, con movilidad social ascendente, razonables posibilidades de progreso individual, con respeto de resultados acordes con los esfuerzos de cada uno y el reconocimiento de los derechos individuales y colectivos.

Así, a fines de esta segunda década del Siglo XXI, nos encontramos con una Argentina fragmentada en la que ninguno de los ejes funciona adecuadamente, sin saber cómo “poner nuevamente en marcha la rueda”, para lograr un presente satisfactorio y con esperanzada proyección a futuro.

A partir de ejemplos extraídos de su propia trayectoria vital y con citas de intelectuales argentinos y latinoamericanos como Octavio Paz, Juan Carlos Portantiero, Guillermo O’Donnell y otros, Alejandro Katz analizó estos temas, formuló especulaciones al respecto, y no desdeñó interrogarse sobre la posibilidad de solución, sin falsos optimismos ni destructivas imposibilidades.

Ante las preguntas de los asistentes, que siguieron la exposición con lúcido interés, el disertante destacó que uno de los prerrequisitos fundamentales para reconstruir la modernidad pasa por la educación, que consideró insuficiente en este momento y que más que proveer información, debe estimular la curiosidad de las nuevas generaciones, y al mismo tiempo, inculcar un sano escepticismo sobre las posibles soluciones, sin descuidar el apego a la verdad, al espíritu crítico (y autocrítico) y a la valoración del esfuerzo.

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