Breve semblanza de Manuel Belgrano

En la imagen: Presidente actual de la AexCNdeBA, Walter Papú (izq.), Ex Presidente de la Institución, Víctor Perrotta (der.), Jorge Bengolea Zapata, asociado fundador (centro) y Manuel Belgrano en el despacho de Presidencia (atrás). Foto tomada por Oscar Giacchino.

Belgrano fue un hombre de dos épocas: final del Virreinato, y comienzo del primer gobierno patrio. Pero sus ideas fueron siempre libertarias y progresistas. En 1793, a sus escasos veintitrés años, volvió de España con su flamante título de abogado. Venía imbuido de los ideales que la Revolución Francesa había sembrado por toda Europa: libertad, igualdad y fraternidad.

El joven abogado se destacaba en su afán por la expansión del conocimiento impulsando la creación de las escuelas de Comercio y de Náutica. Ponía énfasis en el desarrollo de la agricultura recomendando adicionar valor a la materia prima empleando mano de obra local.

Ya preveía el “deterioro de la relación del intercambio” que se hizo patente en el siglo veinte. Desde su cargo de Secretario del Consulado de Comercio de Buenos Aires elaboró diversas normas en pro del desarrollo del comercio.

Belgrano era un adelantado a su tiempo y podemos afirmar que lo precedió a Sarmiento en su afán por mejorar la Educación Pública, incluyendo en ella el papel de la mujer, en una época en que a ésta se la consideraba prácticamente una incapaz en nuestra arcaica sociedad. Su intensa preocupación por la Educación Pública quedó claramente demostrada cuando la importante suma de dinero que la Asamblea del Año XIII le otorgó por su triunfo en la Batalla de Salta la donó para la construcción de cuatro escuelas primarias en el norte del territorio.

Es notable que en aquel tiempo impulsara también la creación de una escuela de dibujo y otra de arquitectura. Veía la necesidad de “adecentar” las precarias viviendas que rodeaban a La Gran Aldea. La importancia de tales escuelas radicaba en el hecho que en los ranchos miserables reinaba la ociosidad y que sus habitantes no se interesaban en mejorar su situación. Los nuevos profesionales que se instruyeran en esas escuelas contribuirían a mejorar el estado ambiental y social de las poblaciones marginales. Han pasado más de dos siglos, lamentablemente, vemos que se reproducen los mismos problemas. Gobernantes de todos los signos políticos no han hallado solución al tema.

Entendía Belgrano que a través de su educación, el hombre lograría aplicarse a un trabajo inteligente y productivo con lo cual toda miseria quedaría exterminada.

Podría parecer exagerado afirmar que Belgrano se asemejaba a los grandes hombres del Renacimiento Europeo. Sin embargo, sus ideas de avanzada y su impulso creador permitieron la concreción de muchos de sus proyectos, por lo erigen en un verdadero adelantado. En Rivadavia podemos encontrar ideas innovadoras, en Sarmiento un gran empuje y la expansión de la Escuela Primaria con las mejores maestras disponibles (la mayoría de ellas venidas de los Estados Unidos), a lo que puede agregarse la creación de los Bosques de Palermo y paseos del Tigre.

En lo institucional, merecen recordarse Nicolás Avellaneda y Juan Bautista Alberdi, y en el desarrollo económico e industrial al Dr. Carlos Pellegrini. Más allá de los aportes tan importantes que hicieron todos los nombrados, ellos no lograron un consenso tan grande como nuestro Manuel Belgrano, quien pareció desenvolverse por sobre de todas las grietas que nos enfrentaron a partir del Primer Gobierno Patrio y que aún hoy no se han logrado cerrar.

Otro rasgo de carácter destacable en Belgrano fue su absoluta humildad. No teniendo formación militar se puso a órdenes del General San Martín de quien recibió una instrucción que supo aprovechar en gran medida. Belgrano no ganó todas las batallas, pero… ¿quién las ganó? Sus triunfos, no obstante, fueron definitorios y en el norte, con la ayuda de Martín de Güemes y del Coronel Vidt se logró desalojar al español.

Hijo de un rico comerciante de Liguria, Belgrano disfrutaba en su juventud de un buen pasar económico y la posibilidad de conseguir la mejor educación. Su entrega absoluta a la tarea de formar una patria libre lo llevó a morir enfermo y pobre. El mismo día 20 de junio que ahora se recuerda como el “Día de la Bandera”.

Algunos años atrás siendo yo presidente de la Asociación de Ex Alumnos del CNdeBA  propuse la realización de un acto en homenaje a nuestro querido prócer considerado además como un ex alumno, dado que estudió en el Real Colegio de San Carlos que precedió al Colegio Nacional de Buenos Aires. Logré una absoluta adhesión y se concretó el evento con las máximas autoridades del Instituto Nacional Belgraniano, del Instituto Nacional San Martiniano, un descendiente directo del prócer y personalidades destacadas de distintos ámbitos de las letras y la cultura nacional. Entre ellos recuerdo al muy estimado doctor Francisco Logiudese, buen escritor y patriarca del Hospital Italiano. No puedo dejar de mencionar también a nuestro recordado doctor Bengolea Zapata uno de los fundadores de la Asociación, quien nos diera una inolvidable charla sobre la vida del prócer.  Finalmente, recuerdo con gran cariño el cuadro con el retrato del prócer, que inaugurado durante dicha gestión, preside la sala del presidente de la Asociación de ex Alumnos del Colegio Nacional de Buenos Aires.

VÍCTOR PERROTTA

Presidente Asociación de ex Alumnos del Colegio Nacional de Buenos Aires (2007-2009).

Articulo publicado en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *