Enrique Lynch

El pasado martes 10 falleció el filósofo Enrique Lynch, promoción 1966, Algunas de sus últimas obras fueron:

La televisión: El espejo del reino. Barcelona: DeBolsillo, 2000.
In-moral: Historia, identidad, literatura.
Filosofía y/o literatura: Identidad y/o diferencia: Cuatro lecciones.
Nubarrones: Breviario intermitente.
Ensayo sobre lo que no se ve

En 2004, conjuntamente con Elisenda Julibert, Gonzalo Torné, Socorro Giménez y Antonio Gutiérrez Vara, Enrique Lynch creó Las Nubes, revista digital de filosofía, arte y literatura.«3».4​Desde el año 2012, colaboró con el diario español El País, tanto como columnista como crítico de su suplemento cultural Babelia.

En nuestra Casa de Estudios mostró una marcada vocación por los estudios históricos por lo que, al culminar sus estudios como bachiller, le fue concedida la Medalla de Oro en Historia, Premio Sauberán de 1966.
En 1981 el Gobierno de Francia le concedió una beca para realizar estudios de posgrado en la Universidad de París I, Panthéon-Sorbonne. Lynch se dedicó entonces a investigar en los tratados de educación de príncipes de la España del siglo XVII del catálogo de la Bibliothèque Nationale con objeto de desentrañar un modelo originario de la idea moderna de la obediencia. Obtuvo el Diplôme d’Études Approfondis un año después, pero la experiencia en París le sirvió para cambiar de horizonte en sus estudios. En efecto, al regresar a Barcelona, abandonó el pensamiento político y se interesó por la teoría del discurso y la teoría literaria al tiempo que comenzó su trabajo como crítico literario y ensayista en diversos medios de prensa de España y América Latina.

En 1999 publica una pequeña historia de la idea de belleza (Sobre la belleza. Madrid: Anaya), tomando como hilo conductor esta idea desde los tiempos de Platón hasta la época actual lo que le permite trazar un recorrido rápido y ponderado de las ideas estéticas de la filosofía occidental, que comienza con la tematización de lo bello en la antigua Grecia y culmina en su ironización presente en el arte y la comunicación contemporánea. Un año después, publica otro ensayo, esta vez, sobre la televisión: La televisión: El espejo del reino. (Barcelona: DeBolsillo, 2000). En él sale al paso de quienes presentan la televisión como un monstruo que deforma la visión del mundo, domina las conciencias e impone los valores morales y de conducta actuales. Contra esta representación apocalíptica de la llamada civilización audiovisual, pero sin incurrir en optimismos injustificados, defiende la tesis opuesta: que la televisión lejos de imponer un patrón inexistente o de servir a un supuesto plan de dominación masiva de los individuos refleja o reproduce fielmente los valores vigentes, incluso los defiende y promueve.

¿Y vos, qué sabías de él? ¿Lo conocías?

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