La Manzana de las Luces en torno a sus 200 años

Mentes iluminadas

Precisamente se cumple este año el bicentenario de la designación del sitio ubicado entre las hoy calles Bolívar (Compañía de Jesús), Moreno (San Francisco), Perú (del Pino), y Alsina (Camino de la Ronda) con la expresión Manzana de las Luces, acuñada por el periódico El Argos de Buenos Aires. [1]

El destino de nuestro colegio estuvo estrechamente ligado a su emplazamiento en este lugar desde la construcción del edificio por los jesuitas, junto a la Iglesia de San Ignacio. En el extenso período de la historia de Buenos Aires se fundaron e instalaron allí diversas instituciones. [2]

En la época independiente la Asamblea del año XIII emanó una orden por la que se estableció que en el conjunto edilicio heredado de los jesuitas, el Colegio se fusionara con el “Seminario Conciliar”.[3] En ese inicio del siglo XIX, se crearon la Escuela de Matemáticas que luego se unió a la Academia de Matemáticas (1810), el Instituto Médico (militar, 1813), la Escuela de Dibujo y la Academia de Jurisprudencia (1814). Recién en 1816 el establecimiento fue reorganizado por el Director Supremo Juan Martín de Pueyrredón, con el nombre de “Unión del Sur”, siendo su rector Domingo Victorio Achega. Se argumentaba proporcionar a los jóvenes una “educación sólida, unificada y universalmente extendida” para que pudieran servir con “esplendor y apoyo a su naciente patria”.[4]

Asimismo se introdujeron modificaciones en los planes de estudio con la aparición de las lenguas modernas y las ciencias exactas, que fueron la base de la Universidad que se constituyó al poco tiempo. Por primera vez, se iniciaron cursos de ciencias naturales, dirigidos por el sabio francés Aimé Bonpland y se ocupó de dictar filosofía el laico Juan Crisóstomo Lafinur.[5]

Si bien la idea de formar una universidad se remite a la época de la Colonia, ésta fue creada por un edicto del 12 de agosto de 1821. La apertura de la Universidad de Buenos Aires se realizó en la secularizada iglesia de San Ignacio y la ceremonia contó con la presencia del gobernador de la provincia de Buenos Aires Martín Rodríguez y autoridades cívicas, eclesiásticas y militares. El primer rector, presbítero Antonio Sáenz pronunció la oración fundacional. La nueva institución funcionó en la esquina de Alsina y Perú.[6] Sin embargo, a causa de la falta de una sede propia, desde 1825 residió en locales prestados: el convento de San Francisco y el de Santo Domingo, hasta regularizarse finalmente, después de Caseros, recuperando entonces su lugar en la manzana que nos ocupa.[7] Las aulas y el despacho del rector, funcionaron en la planta alta del antiguo claustro de las misiones.

 

Papeles ilustrados

En el mes de mayo apareció el primer número de El Argos de Buenos Aires el día 12 del año 1821, su carácter fue político y noticioso en una época de gran expansión de publicaciones como: La Abeja, El Patriota, El Ambigú, Eco de los Andes, El Nacional, entre muchas otras. El Argos se editaba en la imprenta de los Niños Expósitos, se vendía los miércoles y sábados a partir del mediodía, en cuatro páginas de papel de buena calidad. Aunque sus iniciadores se titularan “escritores públicos” algunos autores reconocieron el proyecto de su creación perteneciente a figuras como Ignacio Núñez y Santiago Wilde.[8]

Santiago Wilde, ¿creador iluminado de la Manzana? [9]

Esta idea fue rebatida de forma rotunda por José, hijo de Santiago Wilde, en Buenos Aires desde 70 años atrás (1810-1880), para quien su padre fue el único precursor del periódico: “El señor Núñez, campeón de la reforma que entonces se operaba en la sociedad de Buenos Aires, contribuyó, es verdad, con sus escritos a dar importancia a este periódico, pero no fue su fundador”.[10]

En cambio el crítico Juan María Gutiérrez analiza quiénes fueron sus redactores en 1821 y considera la posibilidad de que hayan sido Manuel Moreno (médico y especialista en ciencia química, hermano del fallecido Mariano), Esteban de Luca (poeta neoclásico) junto con Ignacio Núñez (militar y seguidor de Rivadavia), sin mencionar a Wilde. Luego del primer año de publicación, la responsabilidad pasó a manos de la Sociedad Literaria.[11] Estos hombres provenían de la élite porteña, “imbuida de los ideales de la Ilustración, aquella que entre 1821 y 1824 ejerció el poder en la provincia de Buenos Aires. No más de una decena de redactores participaron en la producción de ese periódico y todos ellos eran representantes de lo más granado de la inteligencia porteña de aquella época”.[12]

Por otra parte el nombre del periódico aludía a un personaje fabuloso de la mitología griega, que tenía la habilidad de verlo todo, según algunas versiones tenía cuatro ojos -dos que veían hacia adelante y dos hacia atrás-, de esa manera, podía observar todo lo que sucedía en su entorno. La metáfora del nombre refería, entonces, al rol que debía cumplir  este medio de información en la sociedad porteña, su carácter fue señalado por el corresponsal apelado el argentino: “lo que importa sobre manera es, ya que V. ha tomado el arduo oficio de Argos, no consienta que lo adormescan, para que logremos que sus cien ojos, y con las mil lenguas que tiene la prensa penetre y sepamos todo cuanto suceda y pase”. [13]

Esta publicación estuvo vigente entre los años 21 al 25 vinculada con el reformismo ilustrado del gobierno rivadaviano. La libertad de imprenta había sido declarada por dos  decretos de 1811, así fue posible que se pudiera publicar libremente las ideas sin censura previa. Al cesar el monopolio de esas actividades que se ejercían durante la Colonia, “la revolución y la libertad de imprenta cambiaron el lugar y las funciones de los escritores públicos. Ahora estaban al servicio del orden establecido, al que publicitaban y al que daban a conocer sus acciones del gobierno -en este caso, las reformas- ante el nuevo soberano, el pueblo”.[14]

Las dudas sobre sus redactores fueron provocadas por el mismo periódico que escondía celosamente sus nombres ya que, según decía, “Que se muestre el nombre del autor para que se entre a considerar el mérito o desmerito de una obra no sólo está contra los principios del Argos sino que conceptúa esta idea muy destituida de prosélitos”.[15]

Primer número de El Argos, 12 de mayo de 1821

Entonces si las notas no eran firmadas por sus autores surge una interesante incógnita, quién fue el pensador que construyó la entelequia denominada Manzana de las Luces, signando su destino junto al de nuestro antiguo colegio y junto a las primeras instituciones que la ocuparon ya en tiempos de la patria.

En este  nuevo escenario el periódico El Argos emitió su proclamación sobre este  sitio urbano la “Manzana de las Luces”, como puede verse en la nota del 1º de septiembre de aquel iluminado año, honrado por sus principales instituciones.

 

Elisa Radovanovic

Promoción 1964

[1] RADOVANOVIC, Elisa. La Manzana de las Luces en los Planos Antiguos de Buenos Aires, Crónicas 12. Buenos Aires, IIHML, 2015.

[2] Ver AAVV. Manzana de las Luces. Espacio privilegiado de la gestión pública. 1768-1910. Buenos Aires, CEDODAL, 2014.

 [3] AAVV. Colegio Nacional de Buenos Aires. Buenos Aires, Manrique Zago, 1995, p.25.

[4]  GUTIÉRREZ, Juan María. Origen y desarrollo de la Enseñanza Pública Superior en Buenos Aires. Buenos Aires, La Cultura Argentina, 1915, p. 182.

[5] GHIOLDI, Delfina Varela Domínguez de. Juan Crisóstomo Lafinur, Curso filosófico dictado en Buenos Aires en 1819. Buenos Aires, Instituto de Filosofía, FFyL, UBA, 1938.

LESCANO, Mariana Paula. “La prensa durante el períodorivadaviano: El Argos de Buenos Aires” en Almanack. Guarulhos, 9, abril 2015, p.138.

[6] AAVV. El Colegio Nacional de Buenos Aires. op. cit., p. 27.

[7] Recién hacia 1860 adquirió una nueva fachada.

[8]LESCANO, Mariana Paula. “La prensa durante el período rivadaviano: El Argos de Buenos Aires” en Almanack. Guarulhos, 9, abril 2015, p.138.

[9] Santiago Wilde Spencer (Inglaterra 1773- Buenos Aires 1854) Escritor, educador, periodista y funcionario público. Ignacio Nuñez (1792-1846). Militar, político, historiador. Autor de Trabajos literarios, Buenos Aires, Imprenta de Mayo, 1857.

[10] Lescano, M.P.,  op.cit. Cita 5 WILDE, José. Buenos Aires desde 70 años atrás (1810-1880). Buenos Aires: EUDEBA, 1960.

 

[11] Myers, Jorge.  Identidades porteñas. El discurso ilustrado en torno a la nación y el rol de la prensa: El Argos de Buenos Aires, 1821-1825,  (on line) consultado el 15 de marzo de 2021 en http://periodismo.undav.edu.ar/asignatura_lic/cs213_historia_de_la_comunicacion/material/identidades_portenas.pdf

[12] Idem.

[13] LESCANO, Mariana Paula, op. cit., p. 138. La autora refiere al número 2 de El Argos del 19 de mayo de 1821.

[14] Idem.

 

[15] La cita conserva la grafía original.

 

 

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